Educar ¿para qué?

Es interesante descubrir que la escuela no es en absoluto el único, ni a veces, el mejor lugar para educar. Por supuesto que, tan importante y más que ésta institución, es la familia (entiéndase en cualquiera de sus modalidades) pero también la interacción con los iguales (los amigos por ejemplo); si bien hoy en día la cultura y la sociedad digital abre más fronteras, si cabe, al conocimiento e intercambio de información útil para la formación y educación de las personas.




Gracias a la sociedad digital uno puede aprender interactuando con otras personas a través tanto de redes físicas como virtuales; ya sea de forma síncrona ("al momento", como en whatsapp, twiter, tuenti, facebook, Linkedin, myspace...) como asíncrona (uno puede decidir cuando contestar, como por ejemplo un chat, un email, en un blogs, en los foros,...).


También se potencia la manera clásica de embeber información a través de una mayor variabilidad de contenidos.Ya no sólo es la escritura y la ilustración estática (foto o dibujo) sino el vídeo, el sonido, las simulaciones en 2D y 3D, productos o maquetas hechas en impresoras 3D, ...




Todo ello hace necesario adaptar los escenarios y ambientes de aprendizaje en estas instituciones clásicas -las escuelas- para incluir estos nuevos hiperespacios que cuentan con una gran capacidad de
reacción y de transformación de los contenidos (como nunca antes se ha visto en la historia de la humanidad). El mayor peligro en estos ciberespacios es el tratamiento y discriminación de los datos y la información. No todo dato es informativo (esto es, sirve para un propósito por lo que hay que aprender a discriminar y a no infoxicarse con datos inútiles o inadecuados) y no toda información puede servir para crear conocimiento (es decir es necesaria utilizarla de modo crítico).

Habilidades y capacidades tradicionales como leer de forma comprensiva, resumir y extraer los datos fundamentales o clave, inferir, conceptualizar, ...siguen siendo válidas para tratar la información de la RED y generar un conocimiento positivo (útil).



La orientación docente y familiar sigue siendo clave para ayudar en el uso provechoso de los recursos digitales; aunque hay por ahí quien dice que los niños solos con un ordenador y conexión a Internet pueden aprender por sí mismos de forma colaborativa (ver Sugata Mitra muestra cómo los niños se enseñan a sí mismos), es otra perspectiva aunque pienso que no es exclusiva. Se necesita de las otras formas "más tradicionales" como la orientación educativa  y académica para conseguir un aprendizaje más provechoso y, realmente interactivo.


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LA VERDADERA CONSTANTE ES EL CAMBIO.

 Pedro José Cristiano Sánchez 

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