Presentación. Mi concepción de la educación (1 de 2)

Saludos.
Soy un profesor y pedagogo muy inquieto e inconformista. Inquieto porque creo que todo tiene su lado educativo que hay que descubrir, e inconformista porque se necesita ir conociendo todo lo malo de la vida para apreciar lo bueno y conservarlo cueste lo que cueste. Dado que "lo malo" abunda, y en nuestro campo -la educación- no digamos, me propongo buscar lo bueno para atacar SIEMPRE lo malo.

Se critica, y con razón, a nuestro sector por falta de claridad de ideas y de compromiso de todas las partes implicadas: autoridades, especialistas, profesorado y familia-alumn@s. Se habla de una crisis en la educación, crisis que ya parece perpetua. Me pregunto entonces: ¿es esta crisis mala? creo que no, ya que está poniendo sobreaviso de algo que siempre subyace desde que comienza el hecho educativo: el afán humano del control. aquí es donde se puede empezar a separar "lo bueno de lo menos bueno -o malo-"


El control -que es también una cualidad del poder- exige un conocimiento exhaustivo y permanente de la cosa a controlar. En la educación, se manifiestan varios tipos, por ejemplo: el control de la persona que educa (sobre su propio trabajo o sobre los contenidos que imparte), el control sobre a quién se educa (al discente, ya sea solo o en grupo) y el control del complejo proceso (formal o no formal) que se sigue para conseguirlo.



PROFESOR--PROCESO--ALUMNO

Ya en estos tres tipo de control citados citados en el párrafo anterior inciden infinidad de variables  que deben ser controladas, incluso dependiendo de la época en que nos encontremos, se me ocurre para el caso los conocimientos a impartir en una materia o incluso el papel de los sentimientos-emociones a la hora de enseñar; otras variables serían la diversidad de estilos de enseñanza,  de tipos de profesorado, de relaciones (por ejemplo entre profesores y alumn@s o entre profesores y padres-madres), tipos de alumnado (diverso tanto a nivel individual como grupal basándose en dimensiones como el aprendizaje o el rendimiento); e, incluso, el propio proceso de enseñanza-aprendizaje se compone de una variedad de componentes que lo condicionan según el manejo y la concepción que tengamos, como puede ser el uso de metodologías proactivas o conservadoras, escoger entre varios tipos de recursos materiales e instalaciones, cómo temporalizar los contenidos, diversas formas de evaluar y valorar, cómo programar las materias o contenidos, diversos contextos de aprendizaje en los que podemos desempeñar unos u otros estilos de enseñanza, etc. La lista es INTERMINABLE (como la vida misma, afortunadamente.

¿Quiénes son capaces de controlar todo esto? ni siquiera los sabios griegos de antaño lo lograron, a pesar de que idealmente creyeron que sí podrían. Y, utópicamente, puede ser que no vayan mal desencaminados: el ideal del bien se comprende tras una buena educación (ver, por ejemplo, el Rey filósofo de Platón). 



Y claro, ya que no podemos controlar todas las variables, SIMPLIFIQUEMOS. Y..., ¿qué simplificamos?
(Continúa en la siguiente entrada)

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LA VERDADERA CONSTANTE ES EL CAMBIO

 Pedro José Cristiano Sánchez 

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