Mi concepción de la educación ( 2 de 2)

Continuación de Presentación. Mi concepción de la educación (1 de 2)

Y claro, ya que no podemos controlar toda la cantidad de variables que rodea al hecho educativo, como dije en la entrada anterior, SIMPLIFIQUEMOS. Y, ¿qué simplificamos? Démonos un paseo por ámbitos claves de la educación.



Simplificamos... ¿La actividad del profesorado y de la familia del discente? Creo que son dos ámbitos muy acertados donde poder seleccionar variables a la hora de poner en práctica el hecho educativo.




Sin embargo, al primero se le atosiga con leyes a veces contradictorias y recargadas, incluso elocuentemente teóricas pero prácticamente banales a efectos de innovaciones prácticas o que sirvan para acomodarse al contexto de su trabajo y, en el caso de las familias, es que ni siquiera se debate su papel REAL en la educación, parece que hay otros ámbitos económico-sociales de control que dan más resultado como las hipotecas, sus contratos de trabajo o, como mucho en relación con el tema que nos ocupa, debatir aspectos educativos de forma periférica -caso de la necesidad de qué tipo de Educación cívica es necesaria o el uso de los uniformes en los colegios- pero que no entran nunca en la cuestión a debatir en profundidad: el sistema educativo que tenemos y su funcionamiento. ¿Realmente no es interesante debatir y conocer el sistema educativo que está formando a mis hijos, a la juventud o a mí mismo? Huelga decir que, por supuesto, hay honrosas excepciones de madres-padres-tutores, particulares y colectivos que trabajan codo con codo con otros agentes educativos para la mejora de la educación.
Queda claro entonces que, más que simplificar su actividad, lo que hay que hacer es, precisamente, POTENCIARLA, tanto la de los primeros (profesorado) dirigiendo  sus esfuerzos a lo que verdaderamente es importante (el discente) como a los segundos (familia)  facilitando y estimulando su participación en el proceso de construcción y mejora del Sistema educativo de su país o región.



Entonces, ¿simplificamos también la actividad del alumnado? -ya sé que queda poco exigente la expresión- y... ¿dónde simplificamos su actividad?
-¿en conocimientos u objetivos? es destacable la cantidad de conocimiento e información que crece cada día en este mundo globalizado. Contamos además con la circunstancia innata de que todos necesitamos conocer, nuestro propio cuerpo nos lo pide, pero... no siempre lo que otros creen necesario es oportuno para nuestro crecimiento como persona o supervivencia. Por lo tanto sería deseable encaminar nuestras simplificaciones en estos sentidos (mejora y afianzamiento).

-¿en castas y niveles? aunque de forma explícita se niegan o se suavizan estas posibilidades de clasificación la realidad es que están ahí -no hay más que intentar mantener una conversación popular sobre educación que no tardará en surgir clasificaciones basadas en ellas-; si bien es ilusionante descubrir que alguien dictaminado con un coeficiente intelectual inferior al "normal" o que una persona que cuenta con pocos recursos (familiares, sociales, culturales, económicos...) prospera por sí misma. Siempre habrá alguien que quiera mejorar algo tanto para sí como externo a él. Dado que una característica de la educación es ayudar a la mejora de la persona, está claro que no debe negársele el hecho de formarse por todos los medios que podamos poner a su alcance. Creo, por lo tanto, que la simplificación alude aquí al hecho de dejar que la persona se marque su meta, sin cerrarle nunca la puerta a la mejora, pero sin atosigarle. ESTE ES REALMENTE, A MI ENTENDER UN PROBLEMA GRAVE, EN SISTEMAS EDUCATIVOS COMO EL NUESTRO DONDE "EL PARECER" SE IMPONE AL "DEJAR SER EN EL TIEMPO" (¿QUÉ PRISA HAY?).
-¿simplificamos en agrupamientos? en todo agrupamiento siempre habrá elementos más o menos disonantes -cada persona es un mundo cerca de otro mundo- y juntos moldean esos mundos a su vez, bendita DIVERSIDAD. Aquí la simplificación vendría dada por la tarea a llevar a cabo y no por la persona que la lleve a cabo (ojo).  


Se acepta, por consiguiente, que la educación es un proceso social que TIENE TANTAS VARIABLES COMO LE QUERAMOS AÑADIR, incluso hay variedad de posibilidades en cada variable, por ejemplo ¿cuantos métodos pedagógicos serían válidos para los educandos en los diferentes momentos (periodos) de su vida: infancia, adolescencia, juventud, madurez, vejez?

Por lo tanto, y en resumen, simplificar todo esto equivale a simplificar el... COSMOS.
¡Vale, entonces lo dejo! No, calma. 



Dado que simplificar de forma permanente es imposible e incluso nefasto (una poca de organización dentro del CAOS es bien recibida) haremos una ELECCIÓN que creeremos la más acertada en base al momento en el que nos encontremos. Para mí, todo momento (un año, un trimestre, esperar al autobús, ...) es susceptible de aportar conocimiento, por lo tanto educa, y elegiré cuales son las variables más apropiadas para utilizar en ese periodo de tiempo, pero que en otro podrán ser otras. Es decir, me tengo que acostumbrar a manejar la totalidad y SIMPLIFICAR JUSTO LO NECESARIO EN ESE MOMENTO, ya que, cuanta más totalidad sea capaz de integrar, mejor.

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LA VERDADERA CONSTANTE ES EL CAMBIO

 Pedro José Cristiano Sánchez 

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